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¿Cuándo pedir ayuda profesional?

La psicoterapia está indicada para diferentes problemas y tiene muchos estudios que respaldan su uso, como un tratamiento basado en la evidencia y eficacia; pero a veces, se tienen dudas de cuándo acudir a un psicólogo.

No es fácil asumir que se necesita buscar ayuda, por temor a lo desconocido o incluso porque aún se tienen muchos mitos respecto al tema. Hay que entender que así como se recurre a especialistas para diversas partes del cuerpo, la salud mental es igualmente de vital importancia, y por lo tanto hay expertos en diferentes campos de la psiquiatría.

¿Cómo identificar que debes buscar ayuda?

  1. El problema que tienes te causa angustia: si algo que te está pasando causa problemas significativos en tu vida cotidiana, ya sea en el colegio, en el trabajo y/o en casa, puede ser el momento para pedir ayuda. De hecho, casi todos los diagnósticos tienen este requisito para ser diagnosticados.
  2. Nada de lo que has intentado para solucionar tu problema ha funcionado: hay muy pocas personas que no hacen nada cuando se sienten ansiosas o deprimidas. Lo normal es que intenten solucionar su sufrimiento, y a veces logran sin ayuda externa, encontrarse mejor. Pero, si has intentado solucionar tu angustia con distintas estrategias como, por ejemplo: hablar con algún amigo, hacer más deporte o utilizar todos los recursos de autoayuda que has encontrado y ninguna de ellas te ha funcionado, podría ser otra señal de que ha llegado la hora de pedir ayuda psicológica.

 

  1. Has empezado a abusar de algo (o de alguien) para intentar aliviar tus síntomas: cuando las cosas se salen de control, es muy común empezar a abusar de sustancias que alteren el estado de ánimo como por ejemplo el alcohol o el tabaco. Aunque no hay nada de malo en hacerlo con moderación, se corre el riesgo de añadir otro problema a la lista. El abuso no solo se refiere a drogas legales o ilegales, también puede ser que estés constantemente mirando las actualizaciones de redes sociales, cuando antes no lo hacías; tal vez te hayas involucrado en juegos de azar o estés utilizando otras adicciones de forma compulsiva, en un esfuerzo sobrehumano por bloquear el resto de tus problemas.

 

  1. Las personas que te rodean se han dado cuenta de tienes un problema y te lo han dicho: a veces ignoramos las señales más obvias a nuestro alrededor. Puede ser que un amigo te haya llamado y te haya preguntado si estabas bien, ofreciéndote hablar y desahogarte o diciéndote que ya no eres el mismo; tal vez te dijo que nada de lo que hacía parecía ayudar y que de hecho las cosas parecían estar peor.
  2. Te estás auto medicando: si has intentado auto medicarte para sentirte más relajado o menos triste podría haber llegado el momento de que acudas a un especialista que te indique cuál es el mejor tratamiento para que te sientas bien. Cuánto antes busques ayuda, antes te encontrarás mejor. Parece obvio, pero de manera frecuente dejamos que los problemas nos ahoguen antes de acudir a un especialista o pedir ayuda psicológica.

 

¡No dudes en pedir ayuda!

Referencias:

Oscar Andrés Correa Rico, Director Científico de Pinares Mind & Health

Giovanna Andrea Arcila Vásquez, Gerente de Operaciones Mind & Health.

 

 

¿Qué es la Ansiedad Generalizada?

La ansiedad es parte de la vida cotidiana, puesto que todos los seres humanos pueden llegar a preocuparse en algunos momentos de la vida por problemas de salud, familiares, económicos, labores, entre otros.

Sin embargo, las personas con trastorno de ansiedad generalizada se preocupan extremadamente o se sienten muy nerviosas por problemas comunes o incluso cuando no hay razones para preocuparse.

¿Cuáles son los síntomas de una persona con ansiedad generalizada?

Este trastorno se desarrolla lentamente, y suele comenzar durante la adolescencia o en la adultez temprana. Estas personas pueden:

 

  • Llegar a preocuparse demasiado por las cosas cotidianas y simples.
  • Tener problemas y llegar a no saber controlar sus emociones.
  • Ser conscientes de que se preocupan más de lo que deberían.
  • Llegar a tener problemas para estar tranquilas o dificultades para relajarse.
  • Tener problemas para dormir.
  • Sentir agotamiento todo el día.
  • Sentirse irritables o nerviosas.

 

Los síntomas de las personas con este trastorno, pueden mejorar o empeorar en diferentes momentos y llegar a ser peores durante momentos de estrés.

 

A veces el trastorno puede ser hereditario, pero no se sabe la razón por el cual algunas personas lo padecen y otras no. Algunos estudios, creen que varias partes del cerebro desempeñan un papel clave para el miedo y la ansiedad.

Buscar ayuda de un profesional, es la mejor solución a este tipo de trastornos; ya que ellos son quienes saben cómo ayudar en casos específicos, ya sea con medicamentos, psicoterapias o la combinación de ambas.

Referencias:

Oscar Andrés Correa Rico, Director Científico de Pinares Mind & Health

Giovanna Andrea Arcila Vásquez, Gerente de Operaciones Mind & Health.

 

Fuentes: http://www.scielo.org.mx/pdf/facmed/v56n4/v56n4a9.pdf

 

 

Tipos de ansiedad

“La ansiedad no es necesariamente mala, porque también puede llevar a la persona al conocimiento de su propio ser” Filósofos del siglo XX Vaas

 La ansiedad es una experiencia emocional tan común, que la sociedad en general está familiarizada con ella. Es un fenómeno normal que lleva al conocimiento de su propio ser, que moviliza las operaciones defensivas del organismo, es base para el aprendizaje y estimula el desarrollo de la personalidad. Claro está, que en exceso, la ansiedad es nociva, mal adaptativa y conduce a enfermedades.

Actualmente, se acepta que en el origen de la ansiedad participan factores biológicos, sociales, traumáticos y de aprendizaje. Pero, ¿cuáles son los tipos de ansiedad?

 

Trastorno de ansiedad generalizada:

Se caracteriza por la ansiedad y preocupación excesivas persistentes. Las personas tienen dificultades para controlarse en diversos acontecimientos o actividades con una duración mayor a seis meses.

 

Mutismo selectivo:

Las personas afectadas, en determinados contextos o circunstancias, pueden llegar a inhibirse de manera tal que parecen mudos, a pesar de poder hablar normalmente en situaciones en las que se sienten cómodos y relajados.

 

Trastorno obsesivo compulsivo:

Las personas tienen pensamientos, sentimientos, ideas, sensaciones (obsesiones) y comportamientos repetitivos e indeseables que los impulsan a hacer algo una y otra vez (compulsiones).

 

Trastorno de pánico:

Causa ataques de pánico, que son sensaciones repentinas de terror sin un peligro aparente. La persona puede sentir como si estuviera perdiendo el control.

 

Trastorno de estrés postraumático:

Está desencadenado por un evento aterrador, ya sea que lo hayas experimentado o presenciado. Los síntomas pueden comprender reviviscencias, pesadillas y angustia grave, así como pensamientos incontrolables sobre el evento.

 

Fobia social:

Es un temor intenso y persistente de ser observado y juzgado por otros. Este temor puede afectar el trabajo, la escuela y otras actividades cotidianas. Incluso puede dificultarle hacer y mantener amigos. Sin embargo, el trastorno de ansiedad social no tiene que detenerlo de alcanzar su potencial.

 

Cualquier tipo de ansiedad que esté influyendo en el desarrollo cotidiano, debe ser estudiado por un experto y es él quien debe ayudar con posibles soluciones.

Referencias:

Oscar Andrés Correa Rico, Director Científico de Pinares Mind & Health

Giovanna Andrea Arcila Vásquez, Gerente de Operaciones Mind & Health.

 

Fuentes:

http://www.bvs.hn/Honduras/pdf/TrastornoAnsiedad.pdf